Cómo se usa
Elige si quieres pasar de km/h a ritmo o de ritmo a km/h y escribe el valor: 12 o 12,5 para la velocidad, y 5:30 para el ritmo. Verás el ritmo por kilómetro, por milla y el tiempo que harías en un 10K a esa velocidad. Debajo tienes la tabla completa de 8 a 20 km/h.
Para qué sirve
Las cintas de gimnasio marcan la velocidad en km/h, pero los planes de entrenamiento hablan de minutos por kilómetro. Si tu plan dice «20 minutos a 5:05», necesitas saber que son 11,8 km/h. Y si sigues un plan estadounidense en millas, la columna de ritmo por milla te ahorra la cuenta: 5:00 por kilómetro son 8:03 por milla.
Para saber a qué ritmo hacer cada sesión, calcula tus ritmos con la calculadora de VDOT o busca tu objetivo en ritmos por objetivo; después usa esta tabla para trasladarlos a la cinta.
Consejos para entrenar en cinta
- Pon un 1 % de inclinación para que el esfuerzo se parezca al de correr fuera.
- Las cintas no siempre están bien calibradas: si el ritmo te cuesta mucho más que en la calle, fíate de las sensaciones.
- En series, sube la velocidad en los primeros segundos de cada repetición, no de golpe.
- Con calor, la cinta es una buena alternativa para hacer las sesiones de calidad sin pasarte de pulsaciones.
Limitaciones
La conversión es exacta; lo que no lo es tanto es la cinta. Las cintas de gimnasio pueden desviarse varios puntos de lo que marcan, y la sensación cambia con la superficie y la ventilación. Usa la tabla como guía y ajusta con tus sensaciones o con la frecuencia cardiaca.
Preguntas frecuentes
¿Cómo paso de km/h a minutos por kilómetro?
Divide 60 entre la velocidad: 60 / 12 km/h = 5 minutos por kilómetro. Si el resultado tiene decimales, multiplica la parte decimal por 60 para obtener los segundos: 60 / 11 = 5,45, es decir, 5:27 por kilómetro.
¿Y de minutos por kilómetro a km/h?
Pasa el ritmo a minutos con decimales y divide 60 entre él: 5:30 son 5,5 minutos, y 60 / 5,5 = 10,9 km/h.
¿Correr en cinta es igual que en la calle?
Casi. Sin viento y con la cinta moviéndose, cuesta un poco menos. Una inclinación del 1 % compensa esa diferencia a ritmos de entrenamiento habituales, según el estudio de Jones y Doust (1996).